domingo, 21 de septiembre de 2008

Ida I

Hoy llevé a mi hermano al aeropuerto, se fue a vivir a Inglaterra. Lo voy a extrañar, es más mi gemelo que hermano...

Más allá del dolor que me causó despedirlo, me alteraron las sensaciones que me dieron cuando entré a Ezeiza. Hasta no hace más de unas semanas, me imaginaba una y otra vez cómo iba a ser el momento en que la recogiese a ella del aeropuerto en Diciembre... después de tantos meses sin vernos, y con tantas ganas acumuladas de sentirnos, amarnos, y decirnos todo... cuando hablábamos de ese momento, lo imaginábamos con tanta emoción, con tanto deseo... le decía lo difícil que nos iba a ser salir del estacionamiento, porque íbamos a tener nuestro primer "encuentro cercano del muy primer tipo" ahí, sin dudas...

Me imaginaba manejando hasta casa, en Capital, tomadas de la mano, total, la camioneta tiene caja automática... perfecto para el momento! Me imaginaba entrando en casa, dejando las valijas, mostrándole el lugar, y una vez en la habitación, no darle ni tiempo para que se acomode el pelo, que ya íbamos a estar las dos en la cama de nuevo, juntas, como tiene que ser, como debería haber sido siempre... como debería ser en Diciembre...

Pensar que ya nada de eso es más que una ilusión, una fantasía que jamás se va a realizar me estruja el corazón.

Cuando llegué de mi campaña a San Juan, pensé que estaba mejor, y más entera. Me sentí más fuerte y lista para seguir adelante. Pero ayer, cenando con mi amiga Chí, me dí cuenta de lo lejos que estoy de estar bien. Contándole lo que pasó, cómo fue que se terminó, me dí cuenta que aún soy un despojo de persona, y que mis sentimientos están más desencontrados que nunca. Tan mal me sentí que al final ni pude salir con las chicas al boliche ... me volví a casa, con alma pesada y sentimiento de loser.

Toy para atrás, y es una reverenda mierda. Ayer me dí cuenta que yo la elegí a ella, pero ella no me eligió a mí, y eso... DUELE.

Ahora me toca mostrarme entera, al menos delante de mi mamá. Se le fue otro hijo, y así como a mpi me duele el corazón por perder a alguien que amaba, a ella se le parte el alma cada vez que despide a uno de sus hijos sin la certeza del cuándo lo va a volver a ver.

Basta de quejas. Tengo que ordenar mi habitación, pronto me tapa la mugre.

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